Pura Naturaleza

Los viejos nos componemos sobre todo de pasado.
Dicen que nos volvemos niños.
Anhelamos la vuelta a la inocencia, sin propósito.
De modo natural.
 Como la ola regresa a la playa,
tras su estancia en los ancho y hondo de la mar.
Al presente le somos indiferentes,
y sabemos con certeza que el futuro
nunca existió. Sólo el regreso a la tierra
es indiscutible promesa.
El film de nuestra vida, a veces en blanco y negro,
como el cuadro del Guernica.
"No hay más rojo que los grises del Guernica"
Asi, nuestra película, contiene todas
las pasiones, amores, desilusiones
de toda película que se precie.
Es opcional vivir un presente vacío
a un pasado de esplendor
donde risa y llanto, amor y dolor
se hermanaban. Aunque a veces,
siempre ese a veces,
huyeramos. Hoy sabemos vivir
lo inevitable.
Si bien a pocos interesa.
A los publicitarios, quizás
que nos hace subir montañas, viajar hasta la extenuación.
No pesan los años pesan los kilos.4
¡Malditos!
Pesan los años, pesan los kilos, vuestras mentiras
y el adjetivo "Tercera edad"
Liviano como el primer día del mundo
EL PENSAR.


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