Sin título, sin vida

Él ya sabía que aquella piel no volvería a sentir el tacto de su mano.
Allí tendida, levitando en el sofá su cuerpo rígido.
No podía pensar. Alguien susurró: rigor mortis. Al menos le pareció oír muy lejana la voz aquella.
¡Pobre! ¡Pobres!
¡Cuánta gente destrozada!
Momentos antes, o fueron horas...la había visto pender de aquella cuerda apenas visible. Su legua asomaba discreta y azulada entre sus labios exangües.
Alguien dijo "dantesco" mientras él pensaba-Dante imaginaba, esto es real.
Le hicieron salir, le dieron una copa de brandy. Después llegó la nada a su cabeza.

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