Ángel o Demonio.
La piel, esa parlanchina incesante, esa cosa fina que nos cubre desde la cabeza a los pies sin interrupción. Y pobre del que se le estropee un poco. Duele. Duele. El más leve rasguño.
Qué fina y delicada es la dama. Y cuán poco exigente. Lo envuelve todo: Frau y Man animal y todo, todito todo.
Personalmente no la cuidé nunca como se merece. ¿?
Me conformo con llevarla puesta sin quitármela nunca. Algo que no suelo hacer con las máscaras. Y es que para cada ocasión las varío.
La piel y la muerte siempre están de mi parte. No tengo muchas más certezas.
Y ahora cabe eso de en el teatro de la vida...
Y sí. Ella lo cantaba como nadie.
La vida es puro teaaaaaatrooooo.
Se llamaba LA LUPE.
¡ Y qué voz!
Desgarraba la piel. (Es un simple dicho de tantos como nos inventamos).
Piel de gallina, pelos como escarpias y demás lindezas.
Ella, la piel, tan quietita y ¿pacifica?
La piel hoy se queja. No, no, nadie la ha tocado sino el viento. Y ese sí que viene caliente y arrebatado. Él sí que descontrola y azota. Ese sí que lo agosta todo cuando se lo propone.
¡Pero que idiotez digo!
Él no se propone nada. Es y nada más.
Deberíamos aprender.
Qué empeño en ser otra cosa que lo que se es. Y...
Me aplico el cuento.
Hoy no pongo un pie en la calle.
¿Y que tendrá todo esto que ver con?
¿ Por dónde iba?
¡Ah sí! Por la piel.
Me desvío y desvarío.
No soy yo; es la CALÓR.
Me aplico el cuento.
Y ya que estamos, rematamos.
Dicen que tienes veneno en la piel
y es que estás hecha de plástico fino,
dicen que tienes un tacto divino,
y el que te toca se con él.
Qué fina y delicada es la dama. Y cuán poco exigente. Lo envuelve todo: Frau y Man animal y todo, todito todo.
Personalmente no la cuidé nunca como se merece. ¿?
Me conformo con llevarla puesta sin quitármela nunca. Algo que no suelo hacer con las máscaras. Y es que para cada ocasión las varío.
La piel y la muerte siempre están de mi parte. No tengo muchas más certezas.
Y ahora cabe eso de en el teatro de la vida...
Y sí. Ella lo cantaba como nadie.
La vida es puro teaaaaaatrooooo.
Se llamaba LA LUPE.
¡ Y qué voz!
Desgarraba la piel. (Es un simple dicho de tantos como nos inventamos).
Piel de gallina, pelos como escarpias y demás lindezas.
Ella, la piel, tan quietita y ¿pacifica?
La piel hoy se queja. No, no, nadie la ha tocado sino el viento. Y ese sí que viene caliente y arrebatado. Él sí que descontrola y azota. Ese sí que lo agosta todo cuando se lo propone.
¡Pero que idiotez digo!
Él no se propone nada. Es y nada más.
Deberíamos aprender.
Qué empeño en ser otra cosa que lo que se es. Y...
Me aplico el cuento.
Hoy no pongo un pie en la calle.
¿Y que tendrá todo esto que ver con?
¿ Por dónde iba?
¡Ah sí! Por la piel.
Me desvío y desvarío.
No soy yo; es la CALÓR.
Me aplico el cuento.
Y ya que estamos, rematamos.
Dicen que tienes veneno en la piel
y es que estás hecha de plástico fino,
dicen que tienes un tacto divino,
y el que te toca se con él.
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