Fue en Enero

A tus visitas de Galeno, que a veces se convertían en largas despedidas.
A tus noes automáticos. A tus continuas y exigentes alusiones al respeto tan carentes de coherencia.
A tu ternura que de modo tan ralo dejabas brotar desconociendo cuánto bien hacías.
A tu humor, asaz cruel (tan genético). Ya ves, es una forma de incluirme.
A tí como ser humano al que aprecio y respeto sinceramente. (Ya ves que no menciono la palabra amor.
A tí, a quién me hubiese gustado mostrar la cara oculta de la luna, y que siendo imposible te ofrecería el radiante sol.
A tí, que te redimí a la espera de que tú lo hicieras...
A tí. ¿Quién podía imaginarte burbujeante de palabras? ¡Y tan hirientes!
Cuando hablamos de conocer a alguien deberíamos añadir: o como yo imagino que es.
Y si creemos "conocernos a nosotros mismos", deberíamos considerar que nuestro conocimiento del otro es una mera cuestión de creencia y o de auto engaño. De ese auto-engaño que, sin quererlo, es tan adictivo.
A tí, que hablas sin permitir interrupciones. Con una certeza de la que yo carezco, pero que intento manejar con cierto tiento.
A tí,  que dices conocerme y no cesas de compararme continuamente con otras personas sin saber que las comparaciones  suelen ser odiosas. Y que tú repites hasta la saciedad.
Sin embargo, yo confieso que apenas sé de tí.
A tí, que me hieres o, yo me siento herida...
Prefiero pensar lo segundo porque lo primero duele más.
No entenderé nunca la intención de herir y sé que también yo hiero, por lo que pido perdón cuando me dan a conocer tal abominable acto.
Reconozco empero, que es duro perdonar sin saber el porqué de la ofensa.

Comentarios

Entradas populares