Allegro

Llegó con sus alas extendidas y su plumaje de presidiario del
Viento. Enhiesta su cresta coronada por su amante la Brisa pugnando ambos con la desatada fuerza y violencia patriarcal del Viento.
Elato se posa en la cima del más alto ciprés. Lo miro. Todo es atemporal. Sólo la necedad humana permanece.

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