Oigo entre lamentos
 la canción del mar.
Agitada como mi ánimo,
 sosegada como mi conciencia,
su movimiento incansable
como un niño con una onomatopeya:
 otra vez, otra vez.
Naufragio y olvido.
 Canción marina. Canción azul de días grises.
 Otra vez, otra vez y siempre.
Para también, oír la risa.

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