Decires y pensares
Andaba yo en los quehaceres típicos del hogar y con mis consabidos soliloquios cuando, como un rayo, (los pensamientos son así) cruzaron mi mente estos pensares:
-Ninguna religión, ninguna iglesia deseó nunca la felicidad a los seres humanos.
-Ya se ha dicho todo. Sólo cambiamos la forma de decirlo.
Y así, otras lindezas que he tenido a bien olvidar.
A la fuerza ahorcan.
-Ninguna religión, ninguna iglesia deseó nunca la felicidad a los seres humanos.
-Ya se ha dicho todo. Sólo cambiamos la forma de decirlo.
Y así, otras lindezas que he tenido a bien olvidar.
A la fuerza ahorcan.
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