Si consideramos a los otros hermanos enfermos,  ¿no será que todos lo estamos?
Mi TOC, es evidente. Mi lucha contra él también, pero esas afirmaciones tan rotundas de las "enfermedades" de este o aquél, del uno sobre los otros y viceversa, ¿ no dan idea de nuestro orgullo? De el de todos y de cada uno. Como apenas sé de unos y de otros porque no parece que haya mucho interés en saber de mi ni de mis opiniones, no salgo de mi asombro cuando me llegan llamadas personales que cuentan historias terribles de acusaciones infundadas, según la misma persona a las que se achacan. Fue el caso de ayer de JLM, y cómo al desear comentarlo con L. responde con una falta de compasión y una contundencia de "es la vida. Ya somos mayores para"...
 Debe ser que no soy tan mayor, ni tan madura para saber qué es la vida y menos aún si se trata de la vida de personas con las que no tengo más contacto que el que tengan a bien darme, amén de esos millones de vidas que habitan el planeta que no conozco salvo por alguna que otra noticia que aparece en un momento dado.
 ¿Qué es la vida que para algunos está tan clara y para mi significa una pregunta eterna? ¿Y cómo puedo juzgar tan a la ligera lo que "somos- nos- de familia" cuando, y si alguna vez surge un tema me veo obligada a  especificar que con él  nos en cuestión me refiero al ser humano en general y no a nosotros como hermanos? Y además, es tan difícil opinar desde la armonía y sin ser interrumpido cuando se trata de algo importante que resulta para mi capacidad de entendimiento imposible ser totalmente implacable. Siento de veras compasión por mi hermano, por su crispada e irrespetuosa forma de hablar, por su grito de ayuda sin saber cómo expresarlo, ni pedirlo, porque creo que no lo ve ni lo sabe él mismo que está haciéndolo.
¿Ya somos mayorcitos?
Creo humildemente que no, que no lo somos en absoluto.

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