Encuentros
Todo aquello que se torna ralo, lo deseamos con más fuerza con más ganas de que suceda aún más a menudo. Pero precisamente por ser ralo nos sienta tan bien en el ánimo cuando se produce. Es el caso de nuestros encuentros casi siempre. Y el decir casi, es por la misma humanidad que encierra, toda persona en nuestra humanidad y que nunca es totalmente perfecto.
Por primera vez nos hicimos fotos. Unas selfies, un selbstpotrait, una auto-foto.
Como no estamos muy hechas a esos quehaceres se hubieron de hacer varias. Además se hicieron para compartirlas con una amiga que vive lejos. Era una forma de decirle que estaba con nosotras. A la otra amiga que vive aún más lejos, tanto como en la Argentina, también trataremos de envíarle una. A ésta al menos se la envíaremos vía chat.
Mis amigas no comparten Facebook, salvo la más lejana en la distancia, que no en el pensamiento. Las amigas alemanas tampoco. ¡Que cosas!
Aquí la más vieja es la más osada. Muestra inequívoca de o que le importa lo que piensen los que no la conocen.
Anoche con las ya siempre -vivas-risas, una charla maravillosamente íntima, sobre temas tan importantes como la vida misma, el modo de vivirla, las decisiones que se toman y las consecuencias que traen consigo, de la cultura malacitana. En fin, como "casi" siempre, nada faltó. Solo sobraron ganas de volver a repetir. ¡Amén!
Por primera vez nos hicimos fotos. Unas selfies, un selbstpotrait, una auto-foto.
Como no estamos muy hechas a esos quehaceres se hubieron de hacer varias. Además se hicieron para compartirlas con una amiga que vive lejos. Era una forma de decirle que estaba con nosotras. A la otra amiga que vive aún más lejos, tanto como en la Argentina, también trataremos de envíarle una. A ésta al menos se la envíaremos vía chat.
Mis amigas no comparten Facebook, salvo la más lejana en la distancia, que no en el pensamiento. Las amigas alemanas tampoco. ¡Que cosas!
Aquí la más vieja es la más osada. Muestra inequívoca de o que le importa lo que piensen los que no la conocen.
Anoche con las ya siempre -vivas-risas, una charla maravillosamente íntima, sobre temas tan importantes como la vida misma, el modo de vivirla, las decisiones que se toman y las consecuencias que traen consigo, de la cultura malacitana. En fin, como "casi" siempre, nada faltó. Solo sobraron ganas de volver a repetir. ¡Amén!
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