Ella estará siempre en mi mente.

Llamad y se os abrirá. Eso si, no se sabe cuándo. (Con estos medios de comunicación modernos...)
Pedid y se os dará. A veces sí y otras no Depende de a quién se le pide. Y si se le pide a algún dios, que otro dios tenga a bien oírte. ¡Hay tantos! 
A  dioses me refiero.
Una íntima amiga, escribió una vez, que había llegado a la conclusión de que ya se llamara Buda, Alá o Manitú, incluído el Padre Celestial, todos eran el mismo.
No me parece razonable. Comenté en un soliloquio al leer aquello.
¿?
Yo sólo digo: que se lo pregunten a los adoradores de cada uno de los mencionados.
A los dioses me refiero.
Es posible que el callejón no tenga salida si les preguntas. Lo mismo ocurre con las patrias y las banderas.
¡!
Y ya me enredé en esos entresijos y entreveros que suelen irrumpir en mi coco como un elefante en una cacharrería.

Es curioso que todos esos elementos estén pensados para unir a los diversos adoradores de cada símbolo, pero en verdad acabe separándolos. ¿No es raro?
Mi amiga era especial para pensar así, si bien nunca hablamos de eso en voz alta. Quizás nos bastara con nuestra amistad.
Ella creía además en las brujas echadoras de cartas y cosas así.
Era mejor que nos bastara. 
A nuestra amistad me refiero.
Viendo lo visto, lo más razonable parecía eso de vive y deja vivir.
Lo que no impidió ningún dios, fue que ella se alejara de mi sin una sola palabra de despedida. 

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