Largos días y largas noches.

Despierto temprano. Duermo a deshoras. La ansiedad no me abandona. Los días se alargan. Las noches se alargan. La inquietud se alarga. Es diciembre. El viento sopla a rachas, caprichosamente.
No basta la concentrada actividad de la lectura. No basta la belleza de la música. Nada basta. No, no basta el paisaje, ni el cielo blanco, ni el azul del mar, ni los cabellos revoltosos de las palmeras.
¡Ay, de los largos días!
¡Ay, de las largas noches!
¡Ay, del desamor!

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