¿Y los sueños sueños son?

Salíamos del supermercado, mi marido y yo. No recuerdo de qué hablábamos. El horror comienza cuando, una casa frente al supermercado empieza a derrumbarse. Hermanos, tíos, han aparecido subitamente. Arranco a gritar. Quiero que se aparten todos, pero no parece que se den cuenta del peligro que corren de ser aplastados.
Las tejas comienzan a volar. En realidad son cajas de zapatos llenas de dinero. Todos han enloquecido. Se acercan a coger los billetes olvidando el riesgo de morir.
Lloro desesperadamente, mientras un enorme vacío se apodera de mi. El dolor es demasiado intenso.
Han pasado tantos , tantos años, tantos.
El sueño ha permanecido intacto. En todo su sentido, en toda su dimensión.
La casa de los abuelos se derrumbó metafóricamente hablando. Las zapaterías desaparecieron. Todo el bienestar se difuminó en la nada. Abuelos, y algunos muchos tíos también.
¡Cómo duele el esmero! Así pensaría él, el abuelo, que se esforzó tanto.

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