Los días aciagos.
Anoche, un amargo y triste recuerdo vino a perturbar su mente ya en si un tanto, digamos, inquieta. Y aunque pretendió alejarlo de si, algo se negaba a aceptar el olvido. De pronto, dejó que aquél momento, tanto tiempo atrás vivido, se detuviese de manera que pudiese observarlo desde otro prisma, y, aunque dolía igual o quizás más aún, escudriñó con extraño detenimiento las causas que lo habían motivado, llegando a la conclusión de que las había originado ella misma con su característica irreflexión y su impulsividad descontrolada.
De hecho ocurrió así que, habiéndose separado de su marido y, sin más, se había plantado en casa de sus padres sin previo aviso.( Brevemente pasó por su cabeza la ingenuidad de su proceder. Pero, eso lo pensó anoche, mil años después) Entonces había creído que, la casa de sus padres aún era su casa, y que ellos comprenderían su situación dado que, dos años atrás, ya les había planteado dejar al marido y que hablando sobre aquella posibilidad, su madre le había instado a volver aludiendo a su compasión, aunque ella pensase entonces que era ella la que estaba más necesitada de la compasión de ellos que aquél ser, que había preferido la botella a su amor.. El hecho de que la casa paterna ya no fuera suya ya hacía mucho, no se abrió paso en su mente hasta oír que su madre le decía: tendré que preguntarle a tu padre si puedes quedarte. El dolor que le causaron aquellas palabras recorrió su cuerpo, ya asaz dolorido, como si un cuchillo, que afilado y con saña, se recrease en penetrar en cada célula, en cada órgano vital dejándola sin aire.
Buscó el perdón para sus padres y para ella misma sin alcanzarlo del todo. Se preguntó entonces, porqué aquél desgraciado retorno al ayer, pero no encontró respuesta.
Entonces se dijo: como tantas otras cuestiones, los recuerdos eligen los momentos en los que deciden regresar y no nosotros.
De hecho ocurrió así que, habiéndose separado de su marido y, sin más, se había plantado en casa de sus padres sin previo aviso.( Brevemente pasó por su cabeza la ingenuidad de su proceder. Pero, eso lo pensó anoche, mil años después) Entonces había creído que, la casa de sus padres aún era su casa, y que ellos comprenderían su situación dado que, dos años atrás, ya les había planteado dejar al marido y que hablando sobre aquella posibilidad, su madre le había instado a volver aludiendo a su compasión, aunque ella pensase entonces que era ella la que estaba más necesitada de la compasión de ellos que aquél ser, que había preferido la botella a su amor.. El hecho de que la casa paterna ya no fuera suya ya hacía mucho, no se abrió paso en su mente hasta oír que su madre le decía: tendré que preguntarle a tu padre si puedes quedarte. El dolor que le causaron aquellas palabras recorrió su cuerpo, ya asaz dolorido, como si un cuchillo, que afilado y con saña, se recrease en penetrar en cada célula, en cada órgano vital dejándola sin aire.
Buscó el perdón para sus padres y para ella misma sin alcanzarlo del todo. Se preguntó entonces, porqué aquél desgraciado retorno al ayer, pero no encontró respuesta.
Entonces se dijo: como tantas otras cuestiones, los recuerdos eligen los momentos en los que deciden regresar y no nosotros.
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