Eolo y Janet
Se ha puesto rojo su rostro de hinchados mofletes. Los mofletes rojos del viento, cuando agita la ropa tendida, las ramas plateadas de los olivares, cuando balancea la erguida figura del ciprés.
¡Ay, ay, Eolo, lo interpela Gea cariñosa, modera tu genio hijo mío, modera tu genio. Pero Eolo contagiado de la energica voz de Janet Joplin desoye a la madre y continua inflando sus mejillas para después dejar salir descuidadamente el soplo que acumulado se convierte en torbellino, tornado o huracán. Como cuando cantaba ella: Janet, la gran Janet Joplin.
¡Ay, ay, Eolo, lo interpela Gea cariñosa, modera tu genio hijo mío, modera tu genio. Pero Eolo contagiado de la energica voz de Janet Joplin desoye a la madre y continua inflando sus mejillas para después dejar salir descuidadamente el soplo que acumulado se convierte en torbellino, tornado o huracán. Como cuando cantaba ella: Janet, la gran Janet Joplin.
Comentarios
Publicar un comentario