Manuel, o la fuerza del amor platónico IV
Hola, Manuel:
Hace unos días, me sentí ofendida porque rechazaste mi beso.
Comprendí, cuando me lo explicaste, pero yo pensé en ese momento, que era porque al principio rechacé los tuyos. ¡Qué tonta!
Tú, no podías imaginar lo que sentías, mas por tus palabras comprendí que te estabas enamorando. Tu confusión es lógica, nunca te habías enamorado.
Pero permite que mencione tu error al segundo día de conocerme. ¿Recuerdas?
Dejémoslo estar como había prometido al inicio de estas misivas.
Te quiero intacto, y para ello es ineludible correr un tupido velo. Errare humanum est.
No, no sé latin, pero es una frase muy popular. No empieces con tus incisivas preguntas.
Por cierto,¿ dónde aprendiste tan bien el español?
-Mis padres hablaban sefardí.
¡Ajá! me encantan las canciones sefardies.
He de irme ahora. Adiós.
-Adiós.
Comentarios
Publicar un comentario