Oye su canto
Todos los días del mundo, nieve o llueva, haga frío o calor, cantan las aves.
Cuando despierto, mejor dicho, cuando me desvelo y aún no alborea el día, ya las madrugadoras aves trinan, gorjean, silban o emiten unos sonidos incalificables que, ningún ser humano sería capaz de remedar.
Me gusta desvelarme sólo por oír esa maravillosa orquesta. Ese, de las aves, precioso cantar.
Comentarios
Publicar un comentario