Del esfuerzo

Tiempo ha que dejé atrás el sacrificio. El hecho de sacrificarme. Claro está que eso no basta. La armonía interior aún deja mucho que desear. Sufre oscilaciones indeseadas. Como las fases de la Naturaleza misma y con ciclos más desordenados todavía. Los occidentales solemos llamarlos altibajos, y no creo que exista ser humano que no los hay experimentado. Si existiera, lo felicitaría sinceramente. Si por el contrario me equivoco, lo lamento por mi estupidez y por mi carencia de fe en esas personas.
Tal vez existan, porque sería maravilloso pensar así, ser así. No me acompaña ese don. La duda me es más familiar de lo deseable, aunque es todo un logro el haber conseguido liberarme del sacrificio.

Comentarios

Entradas populares