No existe el tiempo.

Hace unos meses que la cama se agita cual florecilla al viento, hasta conseguir desplazarme de su mullida complexión.
Es verdad que el "tiempo" no existe. Sí nuestro deterioro. El deterioro de todo lo vivo.
Desconozco porque afecta ese deterioro al sueño. Sólo echo de menos aquellas diez horitas que tanto bien me hacían, especialmente los fines de semana, cuando tras la semana laboral podías dormir hasta hacer sangrar los colchones. Y es un bien empleado plural porque no siempre eran los mismos colchones. Entonces la variedad de lechos no influían en el sueño para nada.
Hoy estamos como la princesita y el guisante. ¡Vaya con el deterioro chupipandilis! 
A lo que iba. ¿Alguien sabe porqué influye la edad en el sueño?

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