Inspiración
Andaban las musas de capa caída. Diría que somnolientas, pues sólo se disparan en la duermevela. Entonces, ¡ay! se transmiten unas a otras unas frases lindas y hermosas que me hacen pensar en la parte más bella de la humanidad. En la parte más bella de la humanidad. En la parte más bella de la humanidad.
Todo esto se debe a ese libro que me ha regalado Eva, y que es un regalo doble, porque a ella se lo había regalado su hermana.
Merodean las palabras, tan sencillas y humildes, con una majestuosidad por mi testa adormilada, que aún semidormida sé que sonrío. Porque veo el perfil, ya un tanto pasado de días de el gran Mario.
Luego viene la mañana y el numen se difumina como una nube presumida y consentida. Y que no es como mi nube. La nube de mi cuento.
¿Me decido? Es un poco tonto. Además, ¿cómo voy a dibujar mi nube? En el papel es fácil y hasta resulta divertida, pero en este trasto (con perdón). -En realidad el trasto soy yo que no sé hacerlo. Bueno. No sé. creo que no voy a escribirlo. Otro día. Hoy me quedo con Mario Benedetti, ese uruguayo paisano de mi admirado Eduardo Galeano, y repaso en la mente sus "pormenores y pormayores, con su sabiduría al natural, sin afeites ni maquillajes.
Y si mi inspiración se distrae os dejo un regalo de él. Y dice al final de Ecos y ecos:
"Con ellos vamos, un poco desolados, porque ansíamos verdades y no reflejos, hechos y no desechos.
nada podemos reclamarles porque son presencias fantasmales, espejos de lo que oyeron y ya no está, parodias de la muerte. Yo dejo que suenen y resuenen. Allá ellos. Yo prefiero entenderme con mis voces".
Felíz domingo.
Todo esto se debe a ese libro que me ha regalado Eva, y que es un regalo doble, porque a ella se lo había regalado su hermana.
Merodean las palabras, tan sencillas y humildes, con una majestuosidad por mi testa adormilada, que aún semidormida sé que sonrío. Porque veo el perfil, ya un tanto pasado de días de el gran Mario.
Luego viene la mañana y el numen se difumina como una nube presumida y consentida. Y que no es como mi nube. La nube de mi cuento.
¿Me decido? Es un poco tonto. Además, ¿cómo voy a dibujar mi nube? En el papel es fácil y hasta resulta divertida, pero en este trasto (con perdón). -En realidad el trasto soy yo que no sé hacerlo. Bueno. No sé. creo que no voy a escribirlo. Otro día. Hoy me quedo con Mario Benedetti, ese uruguayo paisano de mi admirado Eduardo Galeano, y repaso en la mente sus "pormenores y pormayores, con su sabiduría al natural, sin afeites ni maquillajes.
Y si mi inspiración se distrae os dejo un regalo de él. Y dice al final de Ecos y ecos:
"Con ellos vamos, un poco desolados, porque ansíamos verdades y no reflejos, hechos y no desechos.
nada podemos reclamarles porque son presencias fantasmales, espejos de lo que oyeron y ya no está, parodias de la muerte. Yo dejo que suenen y resuenen. Allá ellos. Yo prefiero entenderme con mis voces".
Felíz domingo.
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