Un buen estado

Hay momentos, muchos momentos en que sin pensar nada te desnudas. Te pones en pelotas picas y eres feliz. Te pasas una mano o ambas por la barriga y encuentras la paz. Pese a los tropezones.
Lo más emocionantes es cuando repasas así, en un redondeo un seno y el otro. No sé,  las tetas, ya sea de una en una o las dos a la vez, envolverlas en una caricia es gratificante, algo como morbosillo y a la par como un algo que te confirma como mujerque haciéndote senrtrte fuerte te da más seguridad..
Si daban un partido en la tele, liberaba mis senos, y los tocaba y acariciaba según que partido hubiera jugado mejor.
Los futbolistas, no sé, pero él y yo lo pasábamos muriéndonos de risa.

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