Pensando en Eva

Nunca encontrará mi voz, esa voz susurradora de ternezas, sanadora de heridas. Sólo encontrará otras voces, algunas ya acalladas, que dirán y escribirán palabras, que formando versos, se hundan en el corazón de los otros como vendas sutiles impregnadas de bálsamo. No así mi voz, las más bronca, burda, ronca. Por todo ello pienso en Eva, leyendo a Alejandra Pizarnik.
Y su voz, la de Alejandra me habla de Eva.
Es por ti que así escribo, sin saber de tu certero renacimiento.

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