La anécdota estaba escrita en tercera persona. La narraba una ella. Sobre un él.
Algún lector pluraliza un comentario. ¡Como sois!, dice. Se refería a ella. Y sin más la metió un un cajón donde se evidencia que las mete a todas: Ellas.
Con sorna, eso sí. Tratando de divertir. Y lo consigue, un rato. Luego "ellas" reflexiona como decir lo que de inmediato pensó. Nos cataloga en masa. Y da igual que la narración esté escrita en singular.
Hay fallos impensables en seres tan versados en tantas materias.
La hilaridad se mantiene, la tragedia sólo en griego, Y siempre en singular. Él.
Algún lector pluraliza un comentario. ¡Como sois!, dice. Se refería a ella. Y sin más la metió un un cajón donde se evidencia que las mete a todas: Ellas.
Con sorna, eso sí. Tratando de divertir. Y lo consigue, un rato. Luego "ellas" reflexiona como decir lo que de inmediato pensó. Nos cataloga en masa. Y da igual que la narración esté escrita en singular.
Hay fallos impensables en seres tan versados en tantas materias.
La hilaridad se mantiene, la tragedia sólo en griego, Y siempre en singular. Él.
Se equivocó la paloma,
se equivocaba.
Por ir al norte, fue al sur
creyó que el trigo era agua,
se equivocaba.
Creyó que el mar era el cielo
que la noche, la mañana,
se equivocaba,
se equivocaba.
Que las estrellas, rocío
que la calor, la nevada,
se equivocaba,
se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa
que tu corazón, su casa,
se equivocaba,
se equivocaba.
Ella se durmió en la orilla,
tú en la cumbre de una rama
se equivocaba.
Por ir al norte, fue al sur
creyó que el trigo era agua,
se equivocaba.
Creyó que el mar era el cielo
que la noche, la mañana,
se equivocaba,
se equivocaba.
Que las estrellas, rocío
que la calor, la nevada,
se equivocaba,
se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa
que tu corazón, su casa,
se equivocaba,
se equivocaba.
Ella se durmió en la orilla,
tú en la cumbre de una rama
- FUENTE -
Comentarios
Publicar un comentario