Círculo vicioso

Tremenda luna. Tremendo influjo.
Cada vez que la dama blanca se "orondea " algo rebulle en mi. A veces sólo es un suave ronroneo, otras algo más inquietante. Inquietante, pero indefinible. Y siempre, siempre algo se agita en mi interior.
La abordo con su nombre griego: Selene, dime, ¿qué deseas? Te enseñoreas sobre tierra, mar y aire. Te enseñoreas sobre todo lo que vive. Dime, dime ¿quieres que  aulle? ¿que mueva la cola? ¿que arañe la tierra? ¡Dime!
¿ En qué células hurgas quitándome el sueño?
Te espero cada noche hasta verte asomar con tus variados tonos.. Desde el blanco turbio al amarillo y del amarillo al naranja. Y en tu delirio hasta el rojo oscuro y tenebroso, casi sangriento. Entonces una alegría grande, grande hace mella en mi. Más tarde, ¡ay! te vuelves antojadiza y caprichosa y hasta sugerente. Pero también te mofas cruel de mi pequeñez, de mis suspiros que imperiosos brotan sin poder evitarlos. De mis fallidos intentos de inspiración.
Eres como el amor humano, jugoso, embaucador y las más desleal y falso. Y como sólo soy humana, sigo a la espera de volver a verte. Y te extraño cuando me faltas.Aún envuelta en negras nubes y tenebrosa.


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