¡Uf, por poco!

No debería deternerme en este pensar, pero la insistencia de otro me acoraza, me impide volar en libertad.
¿A mis años?
Si digo: aún no estoy preparada para acercarme y hablar. ¿qué parte de la frase es incomprensible?
¿Que le empuja a insistir al otro una y otra vez?
Ayer mi mente vagaba libre y ligera. Un rato de felicidad. Sin pensar en la maldad del mundo, ni en los desfavorecidos. Como si el mismo cuerpo se hubiera desprendido intuitivamente de todo pesar, y se hubiese transformado. Comencé a escribir un cuento. Un cuento para niños y para mi parte de niña que a gala conservo.
Vale, vale. ¡Quieta! No retrocedas. Aquí estás bien.
Síííí,
sí se puede,
vuela, vuela,
no hay límite.
Gracias, barriga.
Y aquí, me quedé.
¡Uf, por poco!

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