La noche blanca
Iba tan despacio, que no comprendí enseguida que era un estrella fugaz.
Era una estrella sin fugacidad alguna. Pensé en la noche anterior. Entonces, lo de anoche, también era una estrella tampoco muy fugaz y que además no iba sola.
Algo brincaba en mi pecho.
Dicen que caen, pero a ninguna ví nunca caer, si las vi perderse en el espacio sideral. Debe ser por eso de la velocidad de la luz y la complejidad de cómo percibimos la luz.
¡Ay, aya, ay! Esas cosas mejor se las dejamos a los expertos especialistas.
Corramos un tupido velo.
¡Qué luz tan blanca! ¡Qué bonita verla cruzar el cielo! ¡Que gozo la música! ¡Que´bella la dama de la noche que, sin alzar demasiado los ojos del papel la contemplo en su real plenitud.
¡Que te cojo, qué te cojo! Tan cerca está con su cerco irisado.
¡No! me responde. ¿Para qué quieres cojerme?.
Era una broma. Sólo deseo verte así estática, mayestática. Y mira, le das un toque especial a la música americo-latina que oigo. Me acercas mucho más a ella. A esa America que nos quieren robar los yankees.
Recuerdos de Violeta Parra por su nieta y biznieta. Qué maravilla eso de la memoria a través de los seres amados. Y así la música con tu esplendor mezclados vais envolviéndome en un recuerdo vivísimo sin adjetivos numerales, primero, segundo, tercer ( mundo), ni edad primera ni cuarta.
Pasa el tiempo y, hasta aquél pesquero solitario parece nuestro cómplice. Y sin más desplazamientos
que el de la pluma por el papel todo un mundo rebosante de color poesía y, porqué no vindicaciones me rodea..Y se ve, se oye, se siente en ésta mi ventana con ojos al mar y a un horizonte de invisible final.
Pero sí que veo, o he visto a la estrella fugaz que no ha sido ni rápida ni fugaz y que se ha perdido en la distancia inexplicable e inabarcable.
¡Qué chiquitin ser que soy!
Era una estrella sin fugacidad alguna. Pensé en la noche anterior. Entonces, lo de anoche, también era una estrella tampoco muy fugaz y que además no iba sola.
Algo brincaba en mi pecho.
Dicen que caen, pero a ninguna ví nunca caer, si las vi perderse en el espacio sideral. Debe ser por eso de la velocidad de la luz y la complejidad de cómo percibimos la luz.
¡Ay, aya, ay! Esas cosas mejor se las dejamos a los expertos especialistas.
Corramos un tupido velo.
¡Qué luz tan blanca! ¡Qué bonita verla cruzar el cielo! ¡Que gozo la música! ¡Que´bella la dama de la noche que, sin alzar demasiado los ojos del papel la contemplo en su real plenitud.
¡Que te cojo, qué te cojo! Tan cerca está con su cerco irisado.
¡No! me responde. ¿Para qué quieres cojerme?.
Era una broma. Sólo deseo verte así estática, mayestática. Y mira, le das un toque especial a la música americo-latina que oigo. Me acercas mucho más a ella. A esa America que nos quieren robar los yankees.
Recuerdos de Violeta Parra por su nieta y biznieta. Qué maravilla eso de la memoria a través de los seres amados. Y así la música con tu esplendor mezclados vais envolviéndome en un recuerdo vivísimo sin adjetivos numerales, primero, segundo, tercer ( mundo), ni edad primera ni cuarta.
Pasa el tiempo y, hasta aquél pesquero solitario parece nuestro cómplice. Y sin más desplazamientos
que el de la pluma por el papel todo un mundo rebosante de color poesía y, porqué no vindicaciones me rodea..Y se ve, se oye, se siente en ésta mi ventana con ojos al mar y a un horizonte de invisible final.
Pero sí que veo, o he visto a la estrella fugaz que no ha sido ni rápida ni fugaz y que se ha perdido en la distancia inexplicable e inabarcable.
¡Qué chiquitin ser que soy!
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