Emigración
Cuando nos dicen que el rumano tal, el ruso cual, el moro (cariñosamente) aquél o la nigeriana aquella son en su tierra de origen profesor, maestro, ingeniero, arquitecto, o profesora, maestra, arquitecta o,o,o. Nos encogemos de hombros, o tal vez ponemos cara de incrédulos. Algunos tal vez pensamos ¡menudo bolo! ¡vaya tontería! ¿Ese? ¿Esa?
Sea como fuere, yo planteo lo siguiente. Qué pensarán los alemanes, los noruegos, los estadounidenses de nuestro emigrados, profesores, maestros, ingenieros o arquitectos, de las profesoras, maestras, arquitectas, o, o, o. ¿Qué pensarán?
Esos países por todo el mundo adonde emigran nuestros jóvenes, ¿se lo creerán que son profesores, maestros, ingenieros etc.etc.etc.? O se limitarán a encogerse de hombros, a poner cara de incrédulos.
Tal vez piensen, ¡menudo bolo! ¡vaya tontería!
Pero a lo mejor dicen, ¿ese? ¿esa? Limitándose a mostrar la mayor de las indiferencias.
Sea como fuere, yo planteo lo siguiente. Qué pensarán los alemanes, los noruegos, los estadounidenses de nuestro emigrados, profesores, maestros, ingenieros o arquitectos, de las profesoras, maestras, arquitectas, o, o, o. ¿Qué pensarán?
Esos países por todo el mundo adonde emigran nuestros jóvenes, ¿se lo creerán que son profesores, maestros, ingenieros etc.etc.etc.? O se limitarán a encogerse de hombros, a poner cara de incrédulos.
Tal vez piensen, ¡menudo bolo! ¡vaya tontería!
Pero a lo mejor dicen, ¿ese? ¿esa? Limitándose a mostrar la mayor de las indiferencias.
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